-Pero... las placas -dice Elliot sin entender-, ¿eran tuyas?
-Sí y no -le respondo-. Sí eran mías, pero no tengo las costillas tan lastimadas. No la han editado, están algunas partidas pero poco a poco mejoraré.
-Sí que eres fuerte -me dice aún más sorprendido-. ¡TREMENDO MUJERÓN TIENES, HERMANO! -le dice a David.
-Pero... -dice David-, ¿cómo te has defendido?
-Dos meses entrenando boxeo y karate -le respondo-. No creas que fueron vacaciones las que me tomé.
-A partir de ahora -me dice