El uno de septiembre Sonia recuperó su vida cotidiana a regañadientes. Se había despedido de sus padres en el aeropuerto el día anterior, y aquella semana se perfilaba con el hastío del final de las vacaciones, incluso del verano, porque aunque todavía quedaba un mes largo de buen tiempo en aquella ciudad, septiembre marcaba un inicio de todo, al igual que lo hacía el mes de enero.
Había recobrado la fuerza que trajo al principio, cuando aterrizó en Málaga hacía ya cuatro meses, aunque hubiese