Dicho esto, él se retiró no sé a dónde. Y yo hice lo mismo. Volví a la casa y no me sorprendí cuando ví a mi hermano cerca de la puerta.
-Escu... escuchaste? -pregunté con voz apagada.
Tenía unas tremendas ganas de llorar. ¿Cómo podemos pensar o creer, que ocultando las cosas y mintiendonos a nosotros mismos las cosas se harán realidad? ¿Por qué tuve que mentirle a Gregorio? ¿Por qué carajos sigo mintiendome a mí misma?
-Sí -respondió él y me sonrió-. Karla... -me miró fijamente a los ojos y, s