-Chequeemos tu brazo -dijo luego de unos segundos-. Al parecer... -quitó la venda y sonrió- todo está bien. Ya vi quién hace el esfuerzo en la cama -dice divertida.
-Sólo porque estoy herida -le contesto picara-. Pero duele un poco. Luego que me coloqué la camisa.
-Seguro moviste mal el brazo. Con una pastilla se te pasa.
-¿Tienes esperanzas? -pregunté en voz baja.
-Las tenía -respondió volviendo a colocar la venda-. Por lo menos ya puedo estar segura.
-Ninguno tuvo la culpa.
Tomé algo para el