No había palabras en ese preciso momento para expresar cómo me sentía.
Era asombrosa la forma en que todo había dado un giro de 180 grados. Con exactitud no sabía por qué, pero me preocupaba Jorge. Saqué mi móvil y le marqué. Apagado. Marqué el otro número desconocido donde me había enviado la foto, también estaba apagado. Mi preocupación aumentó en niveles extraordinarios.
-Elliot -le llamo y él me mira-, llévame.
-¿A dónde? -pregunta.
-Solo agarra las llaves del maldito auto y sígueme -le gri