David se acercó a mí. Me tomó de la mano y se llevó a los labios pero no los besó. Se detuvo a medio camino y sonrió con tristeza.
-¿Ella está detrás de esto? -preguntó en mi oído.
-Así parece -le contesté cerca de su boca y me besó los labios.
Con pasión, determinación, sin importarle que a nuestro alrededor hubieran personas. Cómo si estuviéramos a solas.
-Voy por algo para el dolor de cabeza -y subió.
Lo vi perderse luego de subir las escaleras. Fue a nuestro dormitorio. No era el único que