Una llamada a David nos desvío totalmente de la historia.
-¿Sí, bueno? -su rostro cambió-. ¿No puede esperar un par de días?... ¿Es en serio? ... Maldición, tengo planes. No puedo... Soluciona, no pienso dejar a mi familia por eso... Adiós.
Elliot lo miró serio. Supongo que siempre ha sido así cada vez que tienen planes en familia.
-¿Ahora qué? -le pregunta.
-Nada -pero al ver el enojo en los ojos de su hermano, no le quedo de otra que responder-. Un problema en el bufete. Me necesitan estos dí