Nos sentamos en la grama. Carmen se tumbó y, tras darme un empujoncito, me tumbó a su lado.
Era de noche ya. Se veían algunas estrellas. Carmen señalaba alguna nube y juntas tratabamos de adivinar alguna figura.
-Sin duda es una almohada -dije.
-Claro que no -dijo ella-. Es una goma.
-¿Una goma? -pregunté divertida.
-Sí, de esas dulces que te gustan -respondió señalando.
-Un Marshmallow, Carmen -dije divertida-. Así se llaman.
-Como se llame -me reí de su tono y me dió un golpecito-. Pero si se