Juliette
Las palabras de mi madre se quedaron grabadas en mi mente.
«Él destruyó a tu padre. Él provocó la quiebra».
¿Qué había pasado en los últimos seis meses?
La caída de la empresa había sido abrupta, violenta. Los bancos nos cerraron las puertas de un día para otro. Los inversores huyeron como ratas. Y justo cuando estábamos ahogándonos, apareció Seth como el único salvavidas en un océano de tiburones.
¿Era casualidad? ¿O era parte de su venganza contra mí y mi familia?
Seth había salido a una reunión externa con unos abogados. Era mi oportunidad.
Miré hacia la puerta cerrada del despacho para asegurarme de que Sara no venía, y me levanté de mi silla. Caminé hacia el escritorio de Seth, el corazón golpeándome las costillas como un pájaro enjaulado. Me sentía sucia, traidora, pero necesitaba saber la verdad.
Me senté en su silla de cuero. Aún conservaba su calor.
Desperté el ordenador. Me pidió contraseña.
Tragué saliva. Probé con fechas obvias. Nada. Probé con códigos de la empre