El nacimiento del pequeño lobito
La casa nueva estaba finalmente lista, después de varios días de trabajo, muebles movidos de un lado a otro y muchas discusiones divertidas sobre colores y decoración, Kendra y Rowan terminaron el cuarto del bebé.
La habitación era hermosa, las paredes tenían tonos suaves, una cuna blanca estaba junto a la ventana y pequeños juguetes ya esperaban en una estantería.
Katrina fue quien colgó el último móvil de estrellas sobre la cuna. —¡Listo! —dijo orgullosa.
Aila