Una segunda luna de miel
El palacio despertó con una energía distinta, más tranquila, más íntima, por primera vez en mucho tiempo…
Kendra y Rowan se preparaban para alejarse, solo ellos, sin su hijo.
—¿Estás segura? —preguntó Rowan, mirándola mientras terminaba de acomodar una pequeña valija.
Kendra sonrió, aunque en sus ojos había una leve duda. —Solo será una semana… miró hacia la cuna. —Y no estamos tan lejos.
El pequeño Aiden dormía plácidamente, ajeno a todo.
Kendra se acercó, acariciando