Capítulo Final – Un legado que nunca termina
El palacio volvía a brillar, flores rosas, cintas delicadas y una armonía perfecta decoraban cada rincón.
Todo estaba listo para un momento especial, el bautismo de las pequeñas princesas.
La familia entera y los amigos se habían reunido, entre risas, conversaciones y música, todo era perfecto.
En su habitación, Kendra terminaba de prepararse, su vestido era elegante, sencillo… pero lleno de brillo, se miró al espejo y sonrió. —Hoy es su día especial