—Ale, deja de llorar.
—No puedo. —Escondió el rostro en el pecho de Cristian a la vez que él la apretaba contra su cuerpo.
—Hemos visto tres películas donde se intercambiaban los cuerpos y en todas acabaste llorando, pero tenían final feliz.
Aledis se recostó en el sofá, le dolía la cabeza y estaba exhausta.
—¡En todas algún tipo de magia las cambiaba! Yo estuve muerta, no habrá final feliz para mí, ¿comprendes?
—Eso no puedes saberlo, tal vez Remedios es una poderosa bruja y te hechizó para ro