—Cuénteme, ¿cómo se siente? —preguntó el psiquiatra—. ¿Sintió deseos de volver a atentar contra su vida?
Lo observó, molesta. «Intenté dormir mil veces esperando que cuando despertara todo hubiese sido un sueño, pero sigo aquí. Prisionera en este horroroso cuerpo. Y me pregunta si quiero atentar contra mi vida. Por su puesto, loquero de tres al cuarto, quiero abrirme en canal y sacarme de este horror que llaman ser humano».
—¿Yo? Jamás. Amo la vida, amo mi cuerpo, me amo, amo el sol, amo la llu