No era un súcubo, tampoco una sirena que había escapado del mar y caminaba sobre la tierra para ejercer su poder, ella no era diferente a las muchas arpías que se cruzó en su vida. «¡Es una guarra!, eso es lo que es. No tiene respeto por nada, ni por nadie, y menos por hombres casados. De él me duele, pero que Karla aun sabiendo lo que Brais significa para mí lo agarre como su víctima, es demasiado hasta para una mujer como ella».
Le costaba creer lo que veían sus ojos. Su antiguo mejor amigo a