Cristian permaneció con los ojos cerrados sin lograr rendirse al sueño. Su cuerpo estaba saciado de un modo que no creía posible. Antes de aquella noche cada mujer que pasó por su cama, la despachó sin remordimientos de vuelta a su casa. Prefería rendirse a las necesidades y una vez cubiertas continuar cada uno por su lado. Sin embargo, con Karla era distinto. Su cuerpo se acomodaba con el suyo cuando la sostenía contra el pecho, sentía su cabello desordenado caer sobre el brazo que le daba sop