—¡Niña! Despierta por favor, ¡Reme!, trae agua. —Lorena y Remedios corrieron al baño colocando las manos como si fuera un cuenco, y las llenaron del líquido que derramaban antes de llegar a su destino—. ¡Torpes! ¿No podían agarrar un vaso? No importa, aquí tengo refresco.
Abrió la botella justo en el momento que se escuchó una queja por parte de Aledis.
—Hmm, ¿qué pasó?
—Por si acaso. —A pesar de verla abrir los ojos, derramó el contenido de la botella sobre el rostro.
—¡Marica!
—¡Perra! ¿Dormi