—¡¿Brais?! ¿Qué haces aquí? —Cris levantó la vista del portátil que tenía sobre el escritorio y lo observó asombrado—. No me digas, has muerto y vienes en espectro para despedirte de mí.
Cristian apartó la silla con rapidez y se levantó llevándose ambas manos al pecho.
—No quiero bromitas pesadas.
—¡El espectro habla! Y lleva un traje de Armani, me va a dar un infarto. Se te ve tan violable. —El tono afeminado le recordó la maldad que hizo antes de entrar, provocando que comenzara a reírse—. No