CAPÍTULO — EL MAR DE LA SOLEDAD
La noticia lo alcanzó como un golpe de viento helado.
Un viajero que había cruzado las tierras de la manada le llevó el rumor:
Khael, su hermano, se había casado con su Luna.
Alaric no respondió. Solo asintió con la cabeza, como si esas palabras fueran piedras que caían en un pozo sin fondo. Cuando el hombre se marchó, quedó solo en la playa desierta que había elegido como refugio. El mar rugía con violencia, como si quisiera arrancarle el alma.
Caminó d