La noche era densa, pegajosa, como si el aire se hubiese vuelto barro. En la habitación de Gael,la que compartió tantas noches con Nayara , la oscuridad se sentía viva. La luna no entraba esa vez por el ventanal. Ni una sola estrella se veia en el cielo . Solo sombras y silencio.
Pero en su mente, ella estaba ahí.
Nayara....Su Nayara.
Su Luna… aunque él la había perdido por su propia mano,por su propia culpa.
Estaba frente a él, como tantas veces en sus sueños. Tan hermosa y rota. Poderosa y d