—¿Qué hospital? — dice Daniella sentada al lado de mi cama, hojeando una revista.
La miro confundida. —¿Perdona?
—Cuando tuviste neumonía, ¿en qué hospital te quedaste?
—Hospital Rosabay—, le respondo. —¿Acaso importa?
Se encoge de hombros y sigue hojeando su revista, pero su expresión cambia a miedo.
Se me hace un nudo en la garganta y la miro dos veces. Ya no tiene cara de preocupación ni de miedo, pero en el fondo sé que ha reaccionado ante el Hospital Rosabay.
—Daniella—, le digo cuan