Quiero que me den el alta. Los hospitales y yo no nos llevamos bien. Tengo pesadillas, claro que no se lo digo a nadie. No conocen esa parte de mí. Es la parte oculta, la que ni siquiera Raphael conoce.
Respiro hondo y vuelvo a agarrarme al borde de la cama. Después de mi discusión de ayer con Daniella, me desmayé. Me desperté esta mañana, de nuevo con la noticia de que había perdido un día.
Daniella sostiene mi mano entre las suyas mientras se sienta al lado de la cama. A ella le han dado el