VINCENZO:
La muchacha me dejó pasar tras darle una mirada seductora.
Al entrar al ascensor revisé mi móvil. Era tarde. Seguían llegando mensajes de mi madre preocupada. Y otros cuantos de Mauricio diciendo que quería verme lo antes posible.
Las puertas del ascensor se abrieron por fin en el piso de Massimo. Mi sangre hirvió de nuevo al recordar el motivo de mi visita. Ese infeliz por mucho que sea mi tío me debe muchas explicaciones al respecto. Había mucho de esa historia que no cuadraba y