Llego a mi casa después de un día abrumador de trabajo, me quito los zapatos y me dejo caer en el sofá del recibidor. Lo esperaba, estaba ansiosa por verlo. Se estaba convirtiendo en una persona importante en mi vida.
Subo las escaleras que me conducen a la habitación y me dirijo al cuarto de aseo, a tomar una ducha de agua caliente que me permita relajarme, dejando a un lado todos mis tormentos.
De repente siento el timbre de la puerta principal y bajo ansiosa los escalones que me separan