Después de una noche increíblemente especial, de cena romántica con mi chico, donde compartimos experiencias y recuerdos me levanté con energías renovadas, dispuesta a comenzar una jornada, donde predominara el optimismo y la vitalidad.
- ¿Tienes que irte? - pregunto adoptando una posición graciosa.
- Sí, amor - responde mi chico con ternura - tengo que trabajar, pero te lo compensaré mañana.
Salió dejando un beso breve en mis labios y Yo comencé mi protocolo diario para dirigirme al con