- Buenos días - digo saludando al matrimonio que se encuentra en el umbral de la puerta de la oficina.
- Buenos días - responde el joven moreno que me mira sonriente y con expresión esperanzadora.
Ella apenas se mueve, solo sigue a su esposo y, ante una señal, se sientan ambos en las sillas que se encuentran frente a mi escritorio.
Reviso el registro que Isabel ha dejado en mi mesa, Emilia y Ransés Hamilton, 27 y 29 años respectivamente, 20 meses de casados, sin hijos.
Los miro y comien