- Buenos días - saludo viendo a los primeros pacientes de la mañana.
He llegado tarde, pues, por el cansancio, no he escuchado el sonido de la alarma del teléfono y apenas he tenido tiempo para acomodarme y revisar las anotaciones que, mi secretaria, ha puesto encima del escritorio.
- Buenos días - responden con una sonrisa en los labios.
Con una seña les indico las sillas que se encuentran frente a mi escritorio.
Leo sus datos personales, con cierta curiosidad, Magda y Kieran Grey, 20