- Buenos días - saludo a la pareja que ha entrado a mi consultorio y, que sin pensarlo dos veces, ha ocupado las sillas que se encuentran en la estancia.
- Buenos días - responden al unísono.
Esa extraño sincronía al hablar me deja totalmente impactada. Parece fluir la comunicación entre ambos y, durante algunos minutos, me encuentro preguntándome las causas de su visita a mi local de trabajo.
Sonriendo, los detallo con la mirada, son jóvenes pero ambos han pasado la barrera de las dos dé