Culmino mi jornada de trabajo con una sensación de zozobra desalentadora. El día ha estado agotador. Las parejas que he consultado durante mi jornada laboral se dejaron absorber por problemas remediables, que con comunicación desaparecían. Los primeros, tan diferentes entre sí, no aceptaban las diferencias, produciéndose, en la unión, una lucha entre la naturalidad y la arrogancia, que le planteó un desafío que solo los días se encargaría de revelar. El segundo matrimonio estaba consumido por l