Después de una relajante ducha con agua caliente, me acerco a mi armario, tratando de elegir el vestuario adecuado para la cita con
Max. Quiero impactarlo, pues el atractivo doctor, me ha devuelto las ganas de arreglarme y buscar emociones nuevas. Los hombres todos no son iguales, me repito una y otra vez y, aunque mi cerebro aún desconfía, mi corazón le ha otorgado, al atractivo médico, el beneficio de la duda. Escojo un vestido negro, ajustado hasta los tobillos, con una enorme abertura en