Capítulo 13: La Bóveda Olvidada
Siento el tic-tac de un reloj que no existe. Mis dedos trazan el contorno de la llave bajo la tela de mi pantalón de sastre, una pequeña herramienta de plata que es ahora el peso de mi destino. Acabo de pasar las últimas dos horas en el laboratorio de análisis, comparando las últimas anotaciones de Diana en el Log con las muestras del paciente Silencioso. La verdad es fría, clínica, e irrefutable: la degeneración de las células cerebrales no es un efecto secundario del Protocolo Delta 3, sino el