Imaginarse a Eric con otra mujer era insoportable y ridículo a la vez, porque era evidente que lo iba a ver con otras mujeres a menos que dejara de leer revistas y periódicos para toda la vida, acorto la distancia que los separaba caminando tan cerca de ella que Tessa sentía el calor que irradiaba su cuerpo. Cuando llegaron al despacho, le entregó la carpeta en la que estaba toda la información sobre Château d'Arc, incluido el número de teléfono de su propietario.
Eric se puso al teléfono y Te