—Ven, vamos a ese lugar íntimo que te mencioné. Realmente necesito estar a solas contigo, donde no haya temor, donde nadie pueda interrumpirnos —dijo con voz baja, cargada de urgencia y de deseo contenido.
Logan lo siguió sin vacilar, dejando que la intensidad de su mirada lo atravesara y lo hiciera sentir vulnerable.
—Está bien… vamos —murmuró Logan, sus dedos entrelazándose con los de Nathan mientras caminaban. Su corazón latía con fuerza, la adrenalina no solo de la carrera anterior sino de