El silencio posterior fue espeso, como si el aire mismo se negara a moverse. Logan respiraba con el pecho agitado, aún con el calor del contacto reciente recorriéndole la piel. Los labios le temblaban, no sabía si por lo que acababa de pasar o por lo que estaba a punto de hacer.
Nathan permanecía frente a él, con la mirada fija, los cabellos algo despeinados y la camisa a medio abotonar, observándolo como si quisiera grabar cada uno de sus gestos.
Logan apartó la mirada. Se levantó despacio de