Nathan terminó de colocar la última gasa en el costado de Logan. La sangre había cesado, aunque aún quedaban moretones marcados en su torso y rostro. El silencio en el departamento era espeso, interrumpido solo por el sonido de las tijeras cortando la cinta adhesiva y el eco lejano del tráfico nocturno en la ciudad.
Nathan se puso de pie, con un suspiro contenido, y lo miró desde arriba, la sombra de su figura recortándose contra la luz cálida del salón.
—Ve a darte un baño —ordenó con voz firm