Seduciendo al rey de la mafia 16. Dispara
Abria los ojos con dificultad. Observaba de reojo a mi alrededor, dándome cuenta de que me encontraba en una residencia junto a una alberca. Intenté incorporarme del suelo donde me encontraba arrodillada, pero fui detenida por alguien además, tenía las manos atadas a la espalda.
—Señor Rudakov, ha recobrado la conciencia.
Al oír el apellido, me vino a la mente Dimitrik, sin embargo, al divisar la figura que se acercaba por detrás, supe que estaba en aprietos. Se sentó en una silla frente a mí