97. Hazlo tú misma
En la habitación se percibía una atmósfera tensa, un constante zumbido me rodeaba mientras presenciaba el espectáculo grotesco que se desenvolvía frente a mí. Notaba un ligero temblor en mis manos y, al oír cómo aumentaban las ofertas, sentía cómo mi corazón se encogía en mi pecho. Resultaba increíble encontrarme en ese lugar, sin embargo, mi curiosidad y frustración me mantenían alerta, sin poder apartar la vista de allí esperando que saliera.
Junto a mí se encontraba Rune, con un gesto serio q