46. Creo que te amo.
El aroma del pescado llenaba la cocina, pero en aquel momento, la fragancia se desvanecía. Mi atención estaba completamente enfocada en Derek, a quien observaba de reojo. Sus brazos me envolvían con mayor intensidad, su nariz se deslizaba suavemente por mi cuello, causándome un ligero estremecimiento que recorrió todo mi ser. Esa acción, aunque sencilla, contenía una significancia que me resultaba imposible pasar por alto.
—Eloise —susurró, su voz suave y convincente—. A pesar de que nuestra re