45. Lo que me haces sentir
El ascensor se detuvo con un suave chirrido, y la puerta se abrió revelando a Trevon, con esa expresión arrogante que solía llevar como un escudo que se puso en cuanto me vio. Se aproximó hacia mí con la elegancia de un halcón que se abalanza sobre su presa, observandome con desdén, su voz sonando con un tono punzante.
—Aquí estabas, pequeña cucaracha, intentando llamar mi atención con tus planes mediocres según me dijo Alex —su tono era totalmente ególatra rebosando un aire de satisfacción en