15. No voy a permitirlo
En la cocina, Derek y yo nos movíamos como un reloj suizo de una manera tan esplendida que se notaba nuestra quimica alli. Me sorprendió saber que el sabia cocinar aunque nunca tenia tiempo. Al terminar, juntos preparamos la mesa. Mientras yo me ocupaba de servir con cuidado las albóndigas con arroz que había cocinado, él se encargó de colocar las copas. La fragancia de la salsa de tomate se fundía con la del arroz, creando una sensación acogedora que me envolvió por completo. Al sentarnos final