102. Golosa
Al terminar nuestro beso tomados de la manos caminábamos a través de los invitados los cuales liberaron unas mariposas que la planeadora de boda les había dado. La unión de las mariposas creó un instante encantado para nosotros, e incluso una de ellas se posó en mi nariz, provocándome una suave sensación de cosquilleo.
—Incluso las mariposas están bendiciendo nuestra unión.
La observación de Rune nos hizo sonreír a los dos; sin duda, era un romántico empedernido. Los dos nos dirigíamos hacia el