101. Más preparada que nunca.
—Hermanita estas hermosa. —Alessandro me rodeaba con un abrazo lleno de emoción. —Cuando te vean nuestros hermanos mayores, van a llorar.
—Ya cállate. —le daba un suave codazo a Alessandro. —Si continúas con ese tono bromista, le pediré a mi suegro que me entregue.
—Ya me calmo. —hacia una ligera mueca mientras se sentaba a mi lado. —Aunque deberías apurarte. Tu futuro esposo creo que se va a infartar.
—¿Y eso?
—Le gasté una broma diciéndole que lograría que no te casaras y te fueras conmigo y