••Narra Evangeline••
El té de frutos rojos me sabía amargo. Las galletas también. Todo estaba amargo, incluso el ambiente. O tal vez, la razón de mi amargura tenía nombre y apellido: Cipriano Grimaldi.
¿Cómo pudo hacerme el amor de esa manera, marcar mi cuerpo y desaparecer a la mañana siguiente?
¿Acaso debía estar agradecida de qué esta vez no amanecí esposada?
Me desperté sola, en esa habitación de hotel, con un sencillo mensaje que me informaba de su partida por temas de “trabajo" y un ve