Abrí la puerta, saliendo por el impulso.
El plan era correr hacia dónde sea, donde pudiera encontrar a alguien o un lugar donde resguardarse. Pensé que el sótano daba al bosque, como la última vez. Pero no… Estaba en una cabaña.
Mi corazón, ya acelerado por el miedo y la adrenalina, dio un golpe más fuerte al visualizar a un hombre armado a unos metros de distancia, frente a una ventana. Estaba armado con un rifle.
Cómo si sintiera mi mirada, sus ojos se encontraron con los míos.
Un escalofrío