La inquietud estaba en el aire desde que tuvimos aquella conversación sobre los Moretti y los traidores. Se mantuvo presente en el consultorio médico pero trató de disimularlo. Pero ahora que estábamos nuevamente en su coche, podía sentirlo con más fuerza.
Lo noté cuando Cipriano encendió el motor y su teléfono vibró. Lo noté en la forma en que su mandíbula se tensó al leer el mensaje. En cómo sus dedos golpearon el volante, una, dos, tres veces. En cómo sus ojos, que un momento antes brillab