••Narra Cipriano••
Sus ojos estaban cerrados y su pecho… por fin subía y bajaba con calma, respirando. Ronchas rojizas la adornaban desde el cuello hasta los brazos. Hace unos minutos estaba bien y de pronto, casi me la arrebatan.
Estaba Inconsciente, pero fuera de peligro. Pero no era suficiente. Mi cuerpo no lo percibía de esa forma. Mi corazón continuaba latiendo con fuerza. Ya había enfrentado la muerte cientos de veces y también la había provocado innumerables veces. Y jamás me sentí de