Cuando la hora de la comida llegó y el resto de los estudiantes salieron a comer, Abigaíl caminó por los pasillos de su universidad, dirigiéndose con seguridad hasta las pistas de atletismo, donde esperaba reunirse con su profesor.
Aprovechó del silencio y la calma para pensar. Se sentó en una esquina de las graderías y se impacientó cuando pudo reconocerlo acercándose a la distancia.
Con cada paso de cercanía, todo su mundo se puso de cabeza.
Le fascinó su andar. Era firme, masculino, algo qu