Despierto con el sonido de un teléfono que está repicando con insistencia el algún lado de la habitación. Reconozco el tono, es el mío. ¿Quién llama a esta hora de la madrugada? Abro los ojos, completamente alarmada. La luz de la luna se cuela por la ventana y me permite ver el rostro masculino del hombre que duerme desnudo, debajo de mi cuerpo. Admiro sus hermosos rasgos y me inclino para dejar un beso suave sobre sus labios. Lo amo, ya no tengo razones para negarlo, pero no soy libre para dec