Abro los ojos. Siento la boca y la garganta seca, al igual que mucho dolor en el pecho. La claridad de la luz impacta en mis ojos. Inhalo profundo y espero que estos se adapten a la luz para volverlos a abrir. Giro la cara en todas direcciones para buscar a Victoria, pero noto que no estoy en nuestra habitación.
––¿Dónde estoy?
Lo menciono para mí mismo en voz alta. El dolor vuelve a punzar en el lado izquierdo de mi pecho. Muevo la mano hasta la zona en la que aprecio el dolor y noto que es