¿Su esposa?
Aquellas palabras me dejan sin aliento. Me le quedo mirando como si no lo comprendiera o me hubiera hablado en un idioma totalmente diferente. Las revoluciones de mi corazón se multiplican en milésimas de segundos y mis pulmones se quedan sin aire. ¿Acaba de pedirme que me case con él?
A pesar de que su propuesta es inesperada y hecha sin la más mínima preparación, es decir, en un contexto nada apropiado y mucho menos que romántico, causan el efecto deseado.
―Reconozco que no hay un